Más de dos tercios de nuestro país son vulnerables a los efectos de la desertificación. La combinación de factores naturales y socioeconómicos hacen que España sea el país más afectado por la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas en la Unión Europea y uno de los más afectados de la región mediterránea.

La mitad sur de la península (exceptuando las cadenas montañosas), la meseta norte, la cuenca del Ebro y la costa catalana se consideran zonas áridas, semiáridas y subhúmedas  secas, ya que la proporción entre la precipitación anual y la evapotranspiración potencial está comprendida entre 0,05 y 0,65.

Las precipitaciones son escasas e irregulares; la media anual estatal ronda los 650 mm, pero un 32% del territorio recibe tan sólo entre 300 y 500 mm de precipitación anual y en el sureste la media anual desciende hasta menos de 300 mm. La variabilidad de las precipitaciones, las sequías, así como la frecuencia de lluvias torrenciales, facilitan los procesos de desertificación.

Si, además de las condiciones climáticas, se consideran otros factores socio-ecológicos, la vulnerabilidad a la desertificación se hace más que evidente. Entre los factores socio-ecológicos implicados en la degradación del suelo en España, merece la pena destacar:

  • La fragilidad de los suelos
  • El relieve accidentado
  • La erosión
  • La cubierta vegetal fuertemente antropizada
  • La incidencia de los incendios forestales
  • La crisis prolongada en la agricultura
  • La explotación insostenible de los recursos hídricos subterráneos y superficiales
  • La concentración de la actividad económica en las zonas costeras y en los principales núcleos urbanos

Atendiendo a la importancia de proteger el suelo y frenar la erosión, en Reforesta trabajamos por la recuperación de la cubierta forestal autóctona y biodiversa.

Porcentaje riesgo desertificación por provincias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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