
El invierno es para muchas especies la época más dura. Además de sufrir las bajas temperaturas, durante las olas de frío les resulta más difícil encontrar alimento.
Esto es así también en las ciudades, que atraen a cada vez más especies. En ellas hay comida y la temperatura es mayor gracias al calor irradiado por el asfalto y las calefacciones. Agateadores, carboneros, cogujadas, colirrojos tizones, estorninos, gorriones, herrerillos, jilgueros, lavanderas, mirlos, petirrojos, verdecillos, verderones, totovías… Éstas son algunas de las pequeñas aves comunes que habitan las ciudades españolas. Sus poblaciones urbanas aumentan en invierno con la llegada de pájaros procedentes del medio natural.
Depredadores en las ciudades
Además de incrementarse los efectivos de las especies que ya estaban, se dejan ver en mayor número otras menos frecuentes. Son los mitos, los carboneros garrapinos, los herrerillos capuchinos o los picogordos. Sin olvidar otros grupos de aves, como los pícidos (pito real y picos picapinos) o los inteligentes córvidos, presentes a través sobre todo de las grajillas y de las urracas. Tal diversidad de pequeños pájaros ha atraído a depredadores alados. Ya no es extraño contemplar en nuestras ciudades cernícalos, gavilanes o halcones peregrinos.
Una buena parte de las pequeñas aves se alimentan de insectos durante la primavera, el verano y las primeras semanas de otoño. En invierno buscan especialmente semillas y bayas.
La gran nevada que ha dejado la borrasca Filomena ha cubierto el suelo, disminuyendo la disponibilidad de alimento. Y va a permanecer cubierto varios días. Por esta razón, los pájaros agradecerán que dispongamos a su alcance alimento.
Frutos secos naturales (ni fritos ni salados), bayas, tocino, migas de pan, barritas de hámster e incluso fruta siempre son buena idea
Los comederos se pueden adquirir o bien prepararse en casa. Uno muy sencillo y apreciado se fabrica con cacahuetes atravesados por un alambre. Se puede colocar también alpiste en una malla de naranjas o cebolla, mejor aún si está untado en tocino. Debido a las heladas, tampoco les vendrá mal un pequeño recipiente de poca profundidad con agua.

Evitar el cristal y los gatos
Podemos aprovechar igualmente los alfeizares de nuestras ventanas para colocar la comida en bandejas planas y de poca profundidad. Es importante evitar el cristal por motivo de seguridad para las personas y para facilitar el trasiego de los pájaros. Si tenemos jardín será aún más fácil, pues las ramas de árboles y arbustos son los mejores lugares para colocar los comederos. Estos deben estar visibles, pero, muy importante, inaccesibles para los gatos.