Cómo crear islas de biodiversidad

Islas de biodiversidad

Las islas de biodiversidad son espacios donde se siembran o plantan especies autóctonas que contribuyen a la restauración ecológica del medio natural. Dan alimento y cobijo a la fauna, potencian la flora autóctona, ayudan a polinizadores, insectos y micromamíferos, y refuerzan las comunidades de aves.

Son grandes aliadas en zonas agrícolas y urbanas para especies que están perdiendo sus hábitats y que ven disminuir sus poblaciones

En tierras de cultivo y zonas deforestadas, las islas de biodiversidad cubren de vegetación espacios baldíos y ayudan también a frenar el desgaste del terreno y a fijar carbono y materia orgánica, mejorando la fertilidad del suelo.

A continuación, explicamos cómo se crea, paso a paso, una isla de biodiversidad:

1.- Se desbroza, se limpia la parcela y se retiran los restos para que no se enrede con la maquinaria que se va a utilizar a continuación para preparar el suelo.

2.- Una vez delimitada la zona destinada a la isla de biodiversidad se realiza una primera pasada de laboreo (en este caso, con motoazada) para abrir la primera capa de suelo para descompactarlo y que el agua de la lluvia se infiltre mejor.

3.- Se vuelve a pasar la máquina, esta vez profundizando hasta los 10-15 centímetros, para facilitar el establecimiento de las primeras raíces que emerjan de las semillas.

4.- El desbrozado es selectivo. Respetamos la vegetación autóctona de interés, como las matas que se ven en la foto, que son rematas y esparragueras. Las retamas ayudan a fijar el nitrógeno, mientras que los brotes de las esparragueras dan alimento a las aves esteparias. De ahí que las mantengamos tal y como están sobre el terreno.

Antes de retirar las piedras grandes comprobamos si debajo hay comunidades de artrópodos viviendo o hibernando. En caso de que sea refugio para estas especies las dejamos como están.

5.- Dejamos las islas de biodiversidad lo más limpias posible para la siembra, ya que con menos piedra las plantas se establecerán más fácilmente.

6.- Y llega la hora de sembrar. Las semillas se reparten de manera uniforme por toda la isla con ayuda de arena de río. Ésta la usamos como medio (nos ayuda a un reparto homogéneo de la semilla por toda la isla), ya que no altera la estructura del suelo ni provoca modificaciones de ninguna clase.

El reparto de semillas se realiza con el método de “siembra directa y a voleo”, buscando imitar a la naturaleza.

7.- Realizamos un rastrillado suave para enterrar la semilla.

Detalle importante: no se debe pisar el terreno labrado para no compactar la tierra.

8.- Por último, damos un riego final de implantación para asentar el terreno.

9.- Colocación de un cercado alrededor para evitar que los herbívoros se coman las plantas una vez empiecen a brotar.

Hitos levantados con piedras

Un buen apoyo a la labor de estas islas de biodiversidad son los ‘hitos’, que hemos creado con la ayuda de voluntarios empleando el excedente de piedra resultante de roturar la tierra.

En ellos se cobija pequeña a fauna, como los reptiles e insectos, además de ser refugio para aves, como los mochuelos, que tienen querencia por estos montones de piedras, o para los esmerejones en invierno.

Y éste es solo el primer paso de un proyecto que busca mejorar la biodiversidad y crear un corredor de biodiversidad en la Cañada Real Galiana a su paso por Meco, Camarma de Esteruelas, Fresno de Torote y Daganzo de Arriba, en la Comunidad de Madrid.

La isla recibirá riegos para ayudar al establecimiento y viabilidad de las plantas.

Estos trabajos forman parte del proyecto “Mejora de la conectividad ecológica y del hábitat de polinizadores, aves esteparias y aves rapaces en la ZEPA Estepas Cerealistas de los Ríos Jarama y Henares y la ZEC Cuenca de los Ríos Jarama y Henares” subvencionado por la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Agricultura de la Comunidad de Madrid.

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