Meco, más de 700 árboles para recuperar su vía pecuaria

Meco, en la Comunidad de Madrid, es de esos lugares en los que da gusto trabajar. Por su luz y por ese color que lo hacen tan especial. Allí comenzamos a reforestar en 2017 y a fecha de hoy llevamos más de 700 árboles y arbustos plantados, con sus correspondientes protecciones, cuidados y riegos cada verano.

Éste es uno de los proyectos de restauración de vías pecuarias que llevamos a cabo en la Comunidad de Madrid, en este caso en la Cañada Real Galiana a su paso por Meco. Las vías pecuarias son una red pública de caminos empleados por el ganado trashumante desde la Edad Media. Facilitan el desplazamiento de la fauna y la propagación de la flora, por lo que se las considera corredores ecológicos, además de importantes vías de intercambio cultural y socioeconómico.

Proteger, plantar y regar

Antes de que Reforesta trabajara en la Cañada Real Galiana, la Comunidad de Madrid realizó una plantación con árboles y arbustos autóctonos. La mayoría de las plantas supervivientes estaban en muy mal estado debido al constante mordisqueo del rebaño de ovejas que recorre habitualmente ese tramo de vía pecuaria. Por ello, nos propusimos tres actuaciones:

– Retirar los protectores deteriorados que ya no cumplían ninguna función porque las plantas que protegían se habían secado.

– Proteger los árboles y arbustos plantados por la Comunidad de Madrid con cercados de malla ganadera y postes de madera (jaulones) para garantizar su supervivencia evitando que las ovejas se siguieran alimentando de sus brotes.

– Plantar coscoja, encina, jazminorro y quejigo en las zonas desprovistas de vegetación.

Nuestro trabajo comenzó en 2017 y en septiembre de 2020 sumábamos 707 árboles y arbustos plantados que, además, hemos ido regando en verano y cuidando para facilitar su supervivencia. Para protegerlos hemos colocado un total de 52 jaulones.

Tras el primer verano sobrevivieron 7 de cada 10 árboles plantados

Esto, a pesar de que la mayor plantación se tuvo que efectuar en mala fecha,en la primavera de 2018, porque las abundantes lluvias de ese año impidieron acceder debido a lo arcilloso del terreno. 

De mayor a menor supervivencia, el orden es jazminorro, quejigo, coscoja y encina. Hemos tenido que instalar jaulones en torno a los árboles ya plantados por la administración regional, así como en muchas de nuestras plantas, que han crecido por encima del primer protector y son ramoneadas por las ovejas.

Sin hueco para seguir plantando

El tramo de cañada donde hemos plantado ya dispone de pocos huecos para seguir plantando. Por eso, nuestro reto principal para los próximos años es mantener las plantas y, especialmente, instalar jaulones. En las siguientes fotos os mostramos la evolución de los trabajos y algunos de sus espectaculares resultados.

A continuación podéis ver la evolución de un quejigo dañado por las ovejas. De izquierda a derecha, la primera foto se tomó en marzo de 2017, recién vallado. La segunda es de junio de 2017, la primera primavera que brotó libre de peligro. La tercera de septiembre de 2020, fecha en la que llega a los tres metros de altura.

Estas fotos de septiembre de 2020 muestran algunos de los muchos árboles plantados por Reforesta que necesitan un jaulón. Las dos primeras son quejigos mordidos tras sobresalir por encima del primer protector. La tercera es una encina que ha sobresalido ya pero aún se mantiene libre de mordiscos.

Las dos siguientes muestran la buena evolución de los árboles protegidos con jaulones. La primera es de un pequeño quejigo plantado por Reforesta. Tiene un buen desarrollo tras ser protegido con un jaulón una vez que creció por encima de su primer protector. La segunda es una de las encinas plantadas por la Comunidad de Madrid, ya libre de peligro porque ha logrado desarrollar un tallo principal y su yema terminal ya no será mordida, gracias al jaulón que instalamos.

Sobre las vías pecuarias

Según su anchura, las vías pecuarias se clasifican en cañadas, cordeles, veredas y coladas. Las más anchas son las cañadas. Para potenciar su carácter de corredor ecológico es necesario garantizar una adecuada biodiversidad de especies vegetales. Éstas ofrecen refugio y alimento a la fauna que, a su vez, contribuye a la dispersión de sus semillas.

En ambientes cerealistas caracterizados por grandes cultivos sin apenas árboles es aún más necesario incrementar la biodiversidad, y las vías pecuarias que los atraviesan son la mejor opción para conseguirlo. Justamente, este proyecto se desarrolla en un espacio con esas características.