La sequía obliga a regar antes las reforestaciones

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2019 está siendo un año muy seco. Algunas de nuestras reforestaciones se ubican en lugares donde no ha caído una gota ni en el mes de mayo ni en lo que llevamos de junio, y los pronósticos siguen sin anunciar lluvias.

Esta situación nos ha hecho adelantar el inicio de la temporada de riegos. De hecho, ya en febrero tuvimos que dar un riego de socorro a los 122 pinos negrales que plantamos en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l´Obac (Barcelona). La plantación en Sinarcas (Valencia) tuvo que realizarse con riego de implantación. 

En Manzanares el Real (Madrid) voluntarios de la empresa Chubb regaron el 5 de junio. En el Parque de las Canteras (La Zubia/Granada) hicimos el primer riego el pasado 7 de junio, en colaboración con nuestros compañeros de IDEA. En Villamanrique de Tajo, operarios de Reforesta comenzaron a regar el 12 de junio. Este proyecto, situado en el sureste de la Comunidad de Madrid, lindando con la provincia de Toledo, es el que más esfuerzo exige, ya que en esta zona hace mucho calor y las precipitaciones medias oscilan en torno a los 350 mm. anuales.

Nuestro operativo contempla 30 jornadas de riego con operarios contratados y un mínimo de 11 jornadas con voluntariado. Lo habitual es regar los arbolillos durante los dos o tres veranos siguientes a su plantación. Las lluvias de finales de primavera y principios de verano son cruciales para que los árboles puedan pasar el verano sin resentirse. Si no llueve en lo que queda de junio, la intensa sequía podría matar incluso a árboles que llevan cinco o seis años plantados, a bastantes de los cuales hemos protegido del diente de los herbívoros con costosas protecciones de postes de madera y malla metálica. Si la situación sigue así, para no arriesgar el esfuerzo invertido en esos árboles, priorizaremos su riego. El dispositivo organizado se volcará en siete proyectos de reforestación ubicados en las provincias de Barcelona, Granada, Madrid y Valencia, en los que Reforesta ha plantado más de 6.000 árboles en los últimos dos años.

Es de destacar el esfuerzo que supone a operarios y voluntarios acarrear el agua en cubos y garrafas desde el lugar al que se puede acceder con el vehículo que transporta la cuba que, en ocasiones, queda bastante alejado del lugar donde están los árboles. A todos ellos y ellas, Reforesta les expresa su agradecimiento.