Lo que no se ve de Reforesta, mucho más que plantar un árbol

Detrás de Reforesta hay mucho más trabajo que plantar árboles. Los regamos, los protegemos y, a nuestra manera, les damos mimo para que salgan adelante. Luchar contra la sequía, las altas temperaturas y los animales que quieren comerse sus tiernas hojas es todo un reto durante los primeros años de vida de un árbol.

Aquí os mostramos un ejemplo: la instalación de un jaulón en torno a un quejigo (árbol de la familia de encinas, robles y alcornoques) que ha crecido por encima del protector que les ponemos cuando los plantamos. Este quejigo está en Meco, Cañada Real Galiana, y allí siguen pastando ovejas que se alimentan de nuestros árboles, de ahí que tengamos que protegerlos.

Aquí va una pequeña muestra del trabajo de Reforesta que habitualmente no se ve:

1. El quejigo ya ha crecido por encima del primer protector. Hay que evitar que se lo coman las ovejas que pastan en la zona.

2. Le quitamos ese primer protector, ya no le va a hacer falta. Ahora, con más luz, empezará a engrosar su pequeño tronco.

3. Le ponemos un tutor de madera para asegurarnos de que va a crecer recto.

4. Instalamos a su alrededor un cercado compuesto por 3 postes de madera de 2 metros de alto, clavados 0,5 metros en el suelo, y malla ganadera.

¡Voilà! Ahora, a crecer y a convertirse en un árbol fuerte. Así lo hacemos con cientos de ellos en la mayoría de nuestros proyectos de reforestación, ya que, después de la sequía, los herbívoros son la mayor amenaza para las reforestaciones.

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