Un gran esfuerzo para proteger al tejo

Reforesta acaba de terminar la instalación de 24 vallados para proteger una especie muy amenazada en el Alto Manzanares: el tejo (Taxus baccata). 31 tejos y varios pies de arraclán, encina y serbal han quedado a salvo de la cabra montés y de otros herbívoros.

El trabajo se ha realizado en invierno de 2019 en el paraje de La Pedriza, situado en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Ha supuesto un enorme esfuerzo, protagonizado por operarios y voluntarios de Reforesta que, en cinco ocasiones, han tenido que adentrarse en zonas elevadas y recónditas, transportando las herramientas y materiales para instalar los cercados. Gracias a ellos, los brotes que sacarán los árboles protegidos esta primavera no serán comidos, y los tejos podrán crecer y producir semilla a partir de la cual saldrán nuevos árboles.

El tejo, árbol muy simbólico para la cultura celta, propio de climas fríos y húmedos, estaba recuperándose en La Pedriza tras la desaparición de los rebaños de cabra doméstica, cuando la proliferación de cabra montés a partir de su reintroducción a principios de los noventa dio al traste con esa recuperación. Como explicamos en otra entrada de este blog, Reforesta realizó un censo de este árbol en 2009 y, diez años después, la situación de sus poblaciones en La Pedriza ha empeorado, al igual que la de acebos, serbales, arraclanes y otras especies que también son ramoneadas por las cabras.

Este trabajo forma parte de un proyecto subvencionado por la Comunidad de Madrid, destinado a evaluar los daños de la herbivoría sobre la vegetación natural y sobre las reforestaciones realizadas por Reforesta en diversos enclaves de la Sierra de Guadarrama.